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La gran experiencia de bucear en el cenote Ik Kil en la Riviera Maya

La gran experiencia de bucear en el cenote Ik Kil en la Riviera Maya

La Riviera Maya cuenta con unos lugares singulares que no se pueden encontrar en otras partes del mundo. Los cenotes son grutas semi-inundadas que en muchos casos han perdido el techo, quedando al descubierto. El agua que se acumula en ellos resulta ideal para practicar el nado, pero también el buceo y el snorkel. Son muchos los que hay repartidos por la particular geografía de la Riviera Maya, así que es fácil llegar hasta cualquiera de ellos y experimentar la increíble sensación de sumergirse en sus aguas.

Uno de los más populares es el cenote Ik Kil, que se encuentra a solo tres kilómetros de la zona arqueológica de Chichen Itzá y es uno de los lugares que se eligen para conocer bien durante la visita a la Riviera Maya. Se suele realizar una inmersión con equipo de buceo, ya que tiene bastante profundidad y es una maravilla bucear bajo sus cristalinas aguas.

Uno de los cenotes preferidos por los buceadores en la Riviera Maya es el Ik Kil, que está cerca de Chichén Itzá

El cenote Ik Kil está rodeado de una exuberante vegetación y en ella viven muchas especies de aves e incluso monos, así que mientras se realiza la bajada hasta el agua, se está rodeado de un vital jolgorio que acompaña durante toda la estancia. La bajada, por cierto, resulta bastante complicada, ya que aunque son solo cincuenta metros, hay que bajar por unas escaleras esculpidas en la piedra. Muchos optan por bajar con todo el equipo hasta el agua, incluyendo una segunda botella de aire, para no tener que realizar el viaje otra vez.

El agua en el cenote es dulce, así que hay que tenerlo en cuenta para el equipo necesario. Los lastres, por ejemplo, no necesitan ser tan pesados como en el agua salada y la temperatura es algo más baja que en el mar, por lo que es necesario un traje de neopreno. Para bucear en el cenote, hay que seguir las instrucciones del guía, quien conoce la zona y sabe cómo hay que comportarse durante la visita. En algunos lugares del cenote hay que utilizar lámparas o linternas, ya que no llega la luz solar y no hay que perderse ni un solo rincón de este lugar y las maravillas que esconde.

Estará abierto durante el horario de ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, así que hay tiempo para visitar las ruinas y después refrescarse en el agua que los mismos mayas ya consideraban sagrada. El precio de la entrada es de 6 dólares.