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Bucear con tiburones toro en la Riviera Maya

Bucear con tiburones toro en la Riviera Maya

La Riviera Maya esconde muchas pequeñas sorpresas en sus junglas, sus playas y también en sus aguas. Se trata de una explosión de naturaleza que no está reñida con la actividad turística. Por ese motivo, tanto entre la frondosa vegetación como bajo el mar hay una gran variedad de animales y plantas que conforman una gran variedad que merece la pena conocer. En las aguas de la Riviera Maya encontramos, por ejemplo, el tiburón toro, un escualo con el que es posible bucear y disfrutar de una intensa experiencia.

El tiburón toro es una especie de tiburón que vive en muchos lugares del mundo y que en la Riviera Maya tiene uno de sus lugares preferidos y es fácil encontrarse con ejemplares de esta especie en los meses de noviembre hasta marzo. Hay varias empresas que organizan excursiones de buceo hasta la zona donde se encuentran los tiburones toro y con un poco de experiencia se puede bucear junto a ellos y disfrutar de la intensidad de esta aventura.

El tiburón toro, pese a su amenazador aspecto, tolera la presencia de los buzos y se puede nadar con ellos con seguridad

Las zonas de buceo suelen ser de poca profundidad, sobre los 18 metros, donde se puede bucear con total tranquilidad con los tiburones toro, ya que no suelen ser agresivos y se mantienen a cierta distancia de los buzos, aunque también suelen estar curiosos ante la presencia de estos.

El tiburón toro o Carcharias taurus también recibe el nombre de tiburón damisela o tiburón tigre de arena mide aproximadamente 2 metros de longitud, aunque pueden alcanzar los 3,2 metros en algunos casos. Su boca suele impresionar, ya que muestra los dientes hacia afuera y provoca cierta incomodidad a los humanos. Pero no ataca a los buzos y su boca es pequeña, por lo que dificilmente podría causar una herida seria a una persona o a un animal de tamaño medio.

Es el tiburón que se suele exhibir en muchos acuarios, por lo que es fácil tener una imagen de esta especie. Algunas empresas incluso ofrecen tours en los que se puede alimentar a estos animales, siempre bajo supervisión de los buzos más expertos y extremando las precauciones. Pero eso sí, más por el temor a un accidente o a una imprudencia que a la posibilidad de ser atacado por un tiburón.